Fernando III “el Santo”

Fernando III de Castilla (1201-1252), también conocido como “el Santo”, fue una figura clave en la historia medieval española. 

El infante Fernando, hijo de Alfonso IX y Berenguela de Castilla, nació en Peleas de Arriba, provincia de Zamora, en 1201. Heredó el trono de Castilla de su madre, la reina Berenguela, y fue proclamado rey en Valladolid en el año 1217 (Martínez Díez, 1993). 

Pero un siglo antes, en 1157, el rey Alfonso VII el Emperador, decidió dividir su reino entre sus hijos. Su primogénito, Sancho III, se quedó con Castilla y Toledo y su otro hijo, Fernando II, con el reino de León y Galicia. Fernando III, en 1230, volvió a unificarlos en un solo reino. 

Fernando III fue un líder destacado en el impulso de la Reconquista, expandiendo los reinos cristianos de forma significativa. Reconquistó importantes ciudades como Córdoba (1236), Jaén (1246) y Sevilla (1248). 

La conquista de Córdoba, que sucedió entre diciembre de 1235 y junio de 1236, fue su mayor gesta. La caída de la capital que había sido el centro del Al Ándalus durante siglos, y un símbolo del poder musulmán, supuso un hito de vital transcendencia para la reconquista. 

Desde un punto de vista más social, Fernando III sustituyó el latín por el castellano como nuevo idioma oficial, promovió la creación de varios tratados de derecho y mandó erigir las dos joyas del gótico español: la catedral de Burgos y la de León (Santamaría, 2021).

Murió en el Alcázar de Sevilla en 1252. Fue canonizado en 1671 por el papa Clemente X, lo que le valió el sobrenombre de “el Santo” (Castañeda Delgado, 1994).

La relación de Fernando III con el “Bote de Zamora” se asocia, precisamente, con la conquista de Córdoba. No obstante, no hay documentos que de forma evidente puedan confirmar la relación del monarca con la pieza y su llegada la catedral de Zamora, pues se desconoce la fecha y el donante. 

Manuel Gómez Moreno, autor del Catálogo Monumental de España, supuso que sería parte del botín conseguido por Fernando III, en la conquista de Córdoba, y que el rey Santo lo regalaría a la catedral zamorana. 

María Elena Gómez-Moreno (1995) relata este acontecimiento del siguiente modo: “Manos reales lo entregaron, como preciado regalo, a la catedral de Zamora, a cuyo relicario pasó como guarda de piedras de Tierra Santa, y allí quedó oculto de miradas curiosas”. 

Y, en el relicario de la Catedral, supuestamente conteniendo “piedras de los Santos Lugares” quedó al abrigo de miradas curiosas durante cerca de siete siglos (Martín Benito y Regueras Grande, 2003).

Bibliografía

―    Castañeda Delgado, P. (1994). Fernando III, el hombre y el Santo. Archivo hispalense. Revista histórica, literaria y artística, 77(234-236), 401-416.

―    Gómez-Moreno, M.E. (1995). Manuel Gómez-Moreno Martínez. Fundación Ramón Areces.

―    Martín Benito, J.I. y Regueras Grande, F. (2003). El Bote de Zamora: historia y patrimonio. De Arte. Revista de Historia del Arte, 2, 203-224.

―    Martínez Díez, G. (1993). Fernando III. Diputación de Palencia.

―    Santamaría, M.A. (2021). Fernando III reconquista la ciudad de Sevilla. Zenda. Efemérides de la historia [página consultada el 13 de marzo de 2025]. Disponible en: https://www.zendalibros.com/fernando-iii-reconquista-la-ciudad-de-sevilla-23-de-noviembre-de-1248/

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