Diseño, espacios y dependencias de Medina Azahara

La ciudad califal de Medina Azahara, destinada a competir con la propia Córdoba, respondía a un diseño aterrazado (Manzano Moreno, 2024), cuyo espacio se distribuía en tres niveles o terrazas que correspondían a funciones diferenciadas.

El nivel superior estaba destinado a la residencia palaciega, sede del poder califal, con sectores vinculados a la administración y al protocolo del estado califal. Existía también una terraza intermedia con distintas construcciones oficiales, incluyendo las principales zonas ajardinadas; finalmente, una terraza inferior, que constituía la medina propiamente dicha (Castejón y Martínez de Arizala, 1976; Martínez Enamorado, 2001).

Las descripciones de los autores árabes reflejan que el conjunto de Medina Azahara, incluyendo el palacio y todo su entorno, estaban provistos de gran lujo y suntuosidad, disponiendo de jardines regados por estanques, muros cubiertos de ricas decoraciones florales y geométricas y pavimentos de mármol (Manzano Moreno, 2024). Se configuraba como un completo conjunto urbano que contaba con infraestructuras como puentes, vías de comunicación, sistemas hidráulicos, edificios o elementos decorativos y en el que se hacía uso de objetos cotidianos propios de la civilización islámica occidente de al-Ándalus en la etapa de su máximo esplendor (UNESCO, 2018).

En el centro de la ciudad, dominando todas las demás construcciones, se alzaba el palacio, residencia del califa, donde se ubicaría una de las bibliotecas de los Omeyas: la biblioteca palatina de Medina Azahara.

Al pie del alcázar del Califa, se extendían todas las dependencias de la burocracia del estado califal, cuyos empleados eran numerosos en relación con la función administrativa, gubernamental y diplomática del Estado califal, función esta última que sostenía a centenares de copistas y miniaturistas. La mezquita de Medina Azahara se situó en un emplazamiento intermedio entre las grandes construcciones cortesanas y las zonas de acceso público como zocos y cuarteles. Fue el primer edificio que se levantó en Medina Azahara, haciéndose la primera predicación en la misma en mayo del año 941 (Castejón y Martínez de Arizala, 1976).

En el pabellón central de la terraza meridional, situado en el eje central de la gran medina, era donde los visitantes y huéspedes esperaban la audiencia del califa. Antes, habrían accedido por la denominada Puerta de las Bóvedas, atravesando unos doscientos metros de jardines situados a la línea de un recinto amurallado que conducía a la puerta de la Suda, que era la que daba acceso a la residencia del gobernador de la ciudad, primero en recibir a los personajes notables y acompañarlos en su visita. En dicha terraza meridional se situaba también la Dar al-Mulk o Casa Real o del Poder que recibía este nombre por hospedar a personajes de estirpe real, siendo también sede del consejo de visires o ministros (Castejón y Martínez de Arizala, 1976).

Sobre la azotea superior o as-Satih al-Mumárrad se situaba el conjunto de tres grandes salones kiblíes que formaban la parte noble de la medina en la que se desarrollaban los acontecimientos más notables de la corte califal como eran la jura de los nuevos soberanos, la llegada de embajadas y otros actos de la corte califal de Córdoba. Mención especial merece también el denominado en 1912 por su excavador Ricardo Velázquez Bosco (1923) “Salón de Embajadores”.

En el centro de la gran terraza superior, se levantaba el “Salón del trono”, salón privado del califa que también fue llamado “Salón dorado”, descrito como un edificio con ocho puertas, cuyos arcos eran de marfil y ébano (Castejón y Martínez de Arizala, 1976).

En la fachada delantera del “Salón del trono” había otro pequeño pabellón al que llamaban “la qubaila (cupulita) que albergaba una pila llena de mercurio, en cuya superficie se reflejaban los rayos solares sobre la construcción superior, que parecía girar con el reflejo” (Castejón y Martínez de Arizala (1976, p. 38).

En el extremo más oriental de dicha gran terraza se levantaba el salón Máyalis al-Xarki, llamado también Almunis que, según señala Castejón y Martínez de Arizala (1976), era el preferido de al-Hakam II quien recibiría allí a innumerables embajadas durante su reinado y residencia en esta extraordinaria ciudad palatina (Manzano Moreno, 2019).

Y, como parte de todos esos espacios y dependencias de Medina Azahara, existieron también los talleres reales o casas de los oficios (Castejón y Martínez de Arizala, 1976), entre ellos, cabe mencionar los de alfarería y cerámica, tanto la doméstica o cotidiana como la de lujo, entre la que destacó especialmente la verde-manganeso de Medina Azahara, así como los denominados “tirazes” o talleres palatinos de confección de bordados y telas preciosas, generalmente seda labrada destinada a adornar los trajes de príncipes y notables de alÁndalus (González Arévalo, 2024).

Destacaron también los talleres de eboraria califal, donde se manufacturaban habitualmente piezas como pomos, joyeros, ungüentarios, objetos de tocador… entre los que sobresalían las arquetas, urnas de marfil de elefante, también denominadas cajas ebúrneas (Martín Benito y Regueras Grande, 2003).

Dichas arquetas presentaban una profusa labor sobre el marfil como resultado del ataurique (técnica decorativa característica del arte califal cordobés), basada en motivos vegetales estilizados, representaciones de animales, escenas humanas, incluyendo extensas dedicatorias en inscripciones de escritura cúfica (Castejón y Martínez de Arizala, 1976). Es en dichos talleres de eboraria donde fue elaborada nuestra pieza protagonista: el Bote de Zamora, también conocido como Bote de Subh o Bote de al-Hakan II.

Bibliografía

―    Castejón Calderón, R. (1980).  Así fue Medina Azahara. En Nostalgia y presencia de Medina Azahara: selección de Carlos Clementson (pp. 21-55). Diputación Provincial de Córdoba.

―    Castejón y Martínez de Arizala, R. (1976). La ciudad palatina de Medina Azahara. Everest.

―    Manzano Moreno, E. (2019). La corte del califa. Cuatro años en la Córdoba de los Omeyas. Crítica.

―    Manzano Moreno, E. (2024). Cómo y por qué surgió el califato omeya de Córdoba. En al-Ándalus, esplendor y legado. Muy Historia: edición coleccionista.

―    Martínez Enamorado, V. (2001). El esplendor de Medina Azahara. [página consultada el 25 de febrero de 2025]. Disponible en: https://digital.csic.es/bitstream/10261/34393/1/Martinez_Enamorado_El_esplendor.pdf

―    Museos de Andalucía. Conjunto Arqueológico de Medina Azahara (2025). [página consultada el 2 de marzo de 2025]. Disponible en: https://www.museosdeandalucia.es/web/conjuntoarqueologicomadinatalzahra

―    UNESCO (2018). World Heritage Convention: Caliphate City of Medina Azahara [página consultada el 3 de marzo de 2025]. Disponible en: https://whc.unesco.org/en/list/1560

―    Torremocha Silva, A. (2023). El bibliotecario de Medina Azahara. Almuzara.

―    Velázquez Bosco, R. (1923). Excavaciones en Medina Azahara: memoria sobre lo descubierto en dichas excavaciones redactada por el Delegado-Director de las mismas Exmo. Sr. D. Ricardo Velázquez Bosco. Imprenta de la Revista de Archivos, Bibliotecas y Museos. 

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